La
fonoteca y biblioteca bien podrían formar parte de los departamentos de la radio, pues
desde allí se desarrollan actividades de formación y capacitación. Llegar a una emisora y visitar estos “sagrados” lugares no
sólo muestra organización, sino un espíritu de amistad en el compartir.
Los sonidos del ayer y hoy, al igual que manuales, cursos y documentos, demuestran que los radialistas tienen la posibilidad de actualizarse y reconocerse en el crecimiento y proceso de la produccion radial. A propósito ¿Cuántos
libros hay en tu emisora? ¿Cada cuánto se actualiza la adquisición de los
mismos? y tu fonoteca ¿cómo va?. Recuerda amigo radialista: si no lees, poco tendrás que decir y
entonces caerás en zonas seguras y poco creativas.
El formador de radio, Amable
Rosario, escribió hace algunos años “La
fonoteca en la emisora popular”. El texto se convierte en herramienta útil
para cualquier estación que trabaje de manera organizada y sistematizada cada
uno de sus recursos.
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Pero, desde el autor: ¿qué significa esta dependencia? ¿Quién en nuestra radio puede desarrollar esa tarea? La clasificación de este espacio y su mantenimiento forman parte, entre otros temas, de un manual que sigue vigente para revisar cómo está
nuestro departamento o, nuestros archivos bien sean escritos o sonoros.
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